El conflicto docente entra en una etapa de tensa calma. Tras las deliberaciones del Congreso Provincial del gremio, la dirigencia resolvió abrir un paréntesis en las medidas de fuerza, una decisión que busca allanar el camino de cara a la próxima convocatoria paritaria con el Gobierno. Sin embargo, desde el sector aclararon que este gesto no representa un cheque en blanco y fijaron un piso estricto para destrabar la negociación: ningún salario por debajo de la canasta básica total.
La suspensión temporal de los paros funciona más como una estrategia de preservación que como un repliegue. De hecho, el gremio ya dejó plantada una advertencia explícita sobre la mesa de entradas de la cartera educativa: cualquier intento oficial de aplicar quitas salariales por los días de huelga previos romperá automáticamente la tregua, activando de inmediato un paro total de actividades por 48 horas.
El pliego de condiciones que llevarán los paritarios docentes es amplio y combina urgencias económicas con reclamos de arrastre, en el que exigen la continuidad de la cláusula gatillo para no perderle pisada a la inflación, sumado a una recomposición del básico, la devolución de los descuentos salariales ejecutados desde diciembre de 2025 y el ?debate del proyecto pedagógico institucional que propone el sector.
Por otro lado, rechazaron la incorporación de la Unión de Docentes Argentinos (UDA) en la mesa de negociación provincial, al tiempo que denunciaron públicamente un clima de persecución sindical por parte de las autoridades políticas.
TiempoSur