El biólogo e integrante del equipo del INTA, Gabriel Oliva, analizó en dialogo con Planeta, programa que se emite por Tiempo FM 97.5, el impacto de la superpoblación de guanacos en los pastizales y la producción ganadera de la provincia de Santa Cruz. El especialista expuso las conclusiones de una reciente tesis doctoral de la institución y defendió el plan de manejo que permite comercializar la carne formalmente a través de frigoríficos. Ante las posturas extremas que exigen la eliminación masiva de los animales, el científico propuso orientar los controles específicamente hacia los establecimientos productivos que sufren mermas en sus stock ovinos.
La convivencia entre las especies silvestres y la actividad pastoril tradicional representa uno de los desafíos ambientales y económicos más complejos para el sector rural de la Patagonia. Según explicó el investigador, la presencia desmedida de este camélido altera la capacidad de carga de los campos y perjudica los niveles de parición de las ovejas.
"En mayor parte, llegaron cerca de la capacidad de carga de lo que pensábamos del pastizal, lo que pasa es que en el medio están las ovejas, y las ovejas realmente cuando los guanacos están en altas densidades, sufre muchísimo, baja lo que se llama la señalada, si uno pone 100 ovejas con carneros en mayo, cuando van a nacer los corderos si hay muchos guanacos, por ahí nacen 50, 40 corderos o menos, y eso es menos ingreso para las estancias", advirtió Oliva sobre las complicaciones financieras que atraviesan los productores locales.
Frente a esta coyuntura, desde el organismo tecnológico nacional promueven el aprovechamiento integral del recurso faenado como una alternativa de desarrollo culinario y comercial para la región.
"Nosotros creemos que con manejos bien orientados, bajar las densidades en determinados establecimientos, estancias que tienen un problema muy serio, vamos a poder ir amortiguando un poco el problema, y por fin en el futuro si el guanaco tiene el valor que debería tener, es una carne que la estás comprando a 7 millones de pesos, pero tiene una calidad excelente, tiene un contenido de proteínas y minerales, bajo colesterol, es una carne que perfectamente podría tener más valor en el mercado", manifestó el biólogo al ponderar las propiedades nutricionales del alimento.
La consolidación de un circuito formal de distribución en carnicerías y locales gastronómicos surge como la vía adecuada para equilibrar la preservación del ecosistema con la rentabilidad agropecuaria.
"Y sería una carne que perfectamente ya se está utilizando en Calafate, en algunos 200 restaurantes de toda la provincia, esto perfectamente se podría estar llevando a mercados más grandes. Que es lo necesario si realmente queremos aumentar la faena, hay 10.000 guanacos, tendríamos que llevarlo a un número razonable como para controlar, si quieren, la población en los lugares donde estos son un problema para la producción", consideró el entrevistado con respecto a los objetivos de comercialización a gran escala.
TiempoSur