Las efemérides del 16 de abril reúnen diferentes eventos que tienen en común haber pasado un día como hoy, domingo en que se celebra un nuevo aniversario del nacimiento del actor y director de cine inglés Charles Chaplin.
Este intérprete, considerado uno de los más influyentes del siglo XX, nació en 1889 en Londres, la capital del Reino Unido. La actuación, el baile y la comedia estuvieron presentes en su infancia a través de sus padres, Charles Spencer Chaplin Sr. y Hanna Chaplin —de nombre artístico Lily Harley—, ambos artistas en espectáculos de music hall: la antecesora del teatro de variedades, muy popular en la época victoriana.
A pesar de este entorno artístico, su infancia estuvo marcada por las privaciones y esto influenció su mirada, siempre cercana a las personas más postergadas de la sociedad. En 1897, se unió a un grupo de actores juveniles aficionados y, en 1912, integró la compañía teatral de Fred Karno. Se presentó en escenarios de París y su ciudad natal hasta que, a los 20 años, partió a los Estados Unidos en busca de un lugar en el naciente Hollywood.
En 1914, la película Making a Living fue el estreno de su personaje Charlot, un vagabundo de mala suerte y gran corazón que se convirtió en una de las figuras más entrañables del cine mudo. De esta época, datan éxitos como Tiempos Modernos, Luces de la Ciudad, El Chico y La Quimera de Oro, entre muchas otras, que le valieron un Óscar honorífico en 1928. El Gran Dictador, de 1940, fue su paso triunfal al cine hablado, además de un desafío valiente al nazismo, en tiempos de su máxima expansión.
Su película posterior a la Segunda Guerra, Monsieur Verdoux, se estrenó en 1947. Contenía críticas al capitalismo que lo pusieron en el centro de las persecuciones contra los comunistas en Estados Unidos de comienzos de la Guerra Fría. En ese contexto, se lo acusó abiertamente de tener actitudes “antiamericanas”, y figuras políticas pedían públicamente su expulsión. Candilejas, de 1952, fue el último film que realizó en el país norteamericano, y ese mismo año se radicó en Corsier-sur-Vevey, Suiza.
Continuó produciendo, dirigiendo y actuando en films en Europa, y recibió honores de diferentes universidades, así como de sus colegas, que lo erigieron como uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos. En 1972, viajó a Estados Unidos otra vez para recibir su segundo Óscar Honorífico. Finalmente, murió en su residencia suiza, el Manoir de Ban, el día de Navidad de 1977.